Tuve la oportunidad de escribirlo para uno de mis cursos de Ciencia Política, por lo cual tengo pruebas. De hecho, antes de que Jorge Batlle, nuestro anterior Presidente famoso por sus dichos, yo ya lo decía
El portal de noticias Observa informa hoy que el 26 de marzo, movimiento político de lo que se conoce como “izquierda radical” en Uruguay, integrante del Encuentro Progresista Frente Amplio (EP FA), parece querer irse.El 26 de marzo fue uno de los movimientos que fundó el Frente Amplio, cuando en 1971 la izquierda uruguaya comenzaba a organizarse bajo el liderazgo del General Seregni. El 26 de marzo ofició entonces de nexo entre el liderazgo del Frente Amplio y el Movimiento Nacional de Liberación, MLN Tupamaros. La posición de éste grupo, nunca fue sencilla. A cada intento de Seregni de demostrar que el Frente Amplio era una fuerza de cambio y pacífica, generalmente seguía una iniciativa armada del MLN, al menos así lo declara el general (Rey Tristán, 2006). Por ende, el Movimiento 26 de marzo, tuvo el difícil rol de bisagra. Hoy se definen por su apoyo a la dictadura del general Castro (de la familia digamos), su apoyo a las FARC, así como sus posiciones radicales en torno a la mayoría de los temas en la agenda pública. Al menos, eso indica su página web
Mi idea no tenía nada de original, tal vez simplemente fue que lo pude ver un poco de lejos. Mi tesis es que, a pesar de los fuertes vínculos históricos dentro de la izquierda uruguaya, la misma muchas veces ha sido como una “bolsa de gatos”, es decir, no siempre la misma izquierda. De hecho, quienes se encuentran más al “centro” (Dios…como odio estos términos), son siempre calificados de “reformistas”, o de aplicar “políticas de coyuntura”, en una jerga que ya tiene más de 40 años. Por contrapartida, la izquierda “más izquierda” era la auténticamente revolucionaria. Mi lógica, era sencilla: una vez que el Encuentro Progresista llegara al poder, no iba a poder atender todas las demandas. Aplicando un viejo modelo de Easton, el sistema político se vería sobredemandado, entonces las fracturas dentro del gobierno iban a ser evidentes. Ahí comenzaría a mostrarse quien era quien realmente. Sostenía que seguramente durante los primeros tiempos la unión se mantendría, pero que era evidente que la ideología detrás, no era la misma cosa. Hacía ruido. Y como todos sabemos, no es lo mismo Astori, Rubio o el propio Mujica (representantes de tres sectores clave en el EP FA) que el 26 de Marzo. La ruptura era previsible, aunque todavía no podemos decir que se haya concretado.
Un tema que no pensé (honestidad intelectual mediante) es el de los incentivos electorales. ¿Conviene irse? El 26 de marzo tiene aproximadamente 30.000 votantes, y en la pasada elección, el gobierno del actual Presidente Vázquez ganó por mucho menos. Como viene el panorama electoral en Uruguay, el 26 de marzo podría estar haciendo un buen negocio alejándose del Frente Amplio. El sistema electoral uruguayo prevé (sintéticamente, si quieren ver la legislación vayan acá) que si uno de los candidatos no obtiene el 50% más uno de los votos, será necesario recurrir al mecanismo de “ballotage” entre los dos candidatos de los lemas (Partidos) más votados. Si el 26 de marzo logrará al menos un diputado, y el EPFA no lográ ganar en primera vuelta, sería un socio muy preciado para la izquierda uruguaya, de continuar en el poder. Esos votos, comienzan a valer y mucho.
Pero no todo en la vida es así de fácil. El EP FA también podría hacer un gran negocio con esto. Debido a su pesada estructura orgánica (digna del laberinto del minotauro), a su tradición casi ” mísitca” de definir todo por consenso (esto hay que ver cuanto dura, porque Mujica ya viene amenazando hace rato con el fin de este tema), ha tenido que soportar los constantes trancazos del 26 de marzo. Es más, el 26 de marzo es crítico asiduo del Presidente Vázquez, el Ministro Astori, el Ministro Arana, entre otros. Creo que ni siquiera la Ministra Arismendi, del Partido Comunista Uruguayo, se debe haber salvado. Entonces, existe espacio para una maniobra hacia la captura del electorado más “de centro”, donde el Encuentro Progresista puede ganar de la mano de Astori, el PDC , el Nuevo Espacio, la Vertiente Artiguista y Alianza. O sea, estos actores se verían altamente beneficiados de la auto-exclusión del 26 de marzo. Ya, Sanguinetti no podrá acusar tan fácil a todo el EPFA,aunque puede seguirse divirtiendo con alguna perlita. Si el 26 se va “a la intemperie” pueden pasar muchas cosas en el fragmentado sistema político uruguayo.
Si el 26 se va, también se va una parte de la historia de la izquierda. Mal o bien, un fundador. Mal o bien, de los que pusieron la carne en el asador, cuando en el Uruguay eran pocos los que se animaban a autoproclamarse de “izquierda”. ¿ Será que la izquierda uruguaya tendrá que ir a un proceso de “búsqueda de su alma” para resintetizar, sus viejas banderas? ¿ O es que esto ya acontenció, y el 26 nunca lo entendió?
Mi tésis iba a que seguramente Uruguay evolucionaría a una situación parecida a la española, donde el PSOE debe tratar de contentar a Izquierda Unida de vez en cuando, para lograr gobierno. Aunque ahora, no lo tengo tan claro. Tal vez el refinamiento y multiplicidad de opiniones dentro del electorado uruguayo sea algo bueno, que acompaña los tiempos del mundo.
Y buen debate será, cuando la izquierda actual del Uruguay, se “aggiorne”, y comencemos a ver “la nueva izquierda uruguaya”. Pero eso, que ya es acto de clarividencia, lo dejo para otro post
Adios Muchachos, interpretado por Louis Amstrong. (la letra cualquier cosa, pero aplica a las circunstancias)
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Gracias por hacer tan magnifico este blog. Yo estoy estudiando en Australia y tengo el mismo sentimiento. Creo que somos así los uruguayos, un link común. Abrazo y suerte en donde andes.
Gracias a todos por sus comentarios