Multicultural, diversa, abierta, “spread out”, pequeña y grande a la vez, moderna, y extraordinariamente segura, esa es Auckland. Siempre confundida como la capital de Nueva Zelandia, Auckland tiene mucho para mostrarle al mundo.
Me tomó 12 horas llegar por tierra desde (la verdadera) capital de Nueva Zelandia, Wellington. Por bus, el paisaje de la isla norte muestra algunas similitudes con Argentina y Uruguay. La industria láctea se encuentra bien presente, y compite claramente con las ovejas, que aqui son más que las personas. Lo más impresionante es el Monte Ruapehu (5600 pies), que aprece sin previo aviso en la carretera. La visa es idilica, pero lamentablemente no pude tomar fotos.
Otro de los parajes sin desperdicios es el Lago Taupo, en la mitad de la isla. Este lago (formado supuestamente de la erupción de un volcán) es un centro turístico de importancia, y claro donde se hace el mejor skydiving de Nueva Zelandia (o sea paracaidismo…un poquito más loco).
Auckland tiene de todo, pero es sumamente dispersa. Uno tiene la sensación de que las cosas están desparramadas por ahí y de hecho lo están. Mientras se camina por la ciudad, se respira seguridad. Los parques (que son muchos) son todos abiertos, limpios, y con patos incluidos. Los patos, por otra parte, están en plena libertad y coexisten con los habitantes de la ciudad. Por supuesto también hay ovejas. Muchas ovejas. Hay imágenes que parecen sacadas del campo a la ciudad. El centro no tiene nada de alucinante, salvo por la Sky Tower (a la cual no me subí porque me querian cobrar demasiado dinero) pero es bien moderno, con las tiendas de estilo en Queen Street. A su vez, uno puede ver sin asustarse parejas homosexuales en todas las esquinas, de la mano, o dándose algún que otro beso más atrevido. Nadie dice nada, y aclaro que Auckland no es ni Londres ni Nueva York.
El ambiente es ultrarelajado. Hay cafes por donde sea. Pero la ciudad que tiene más cafés per capita es Wellington (más que NY y Buenos Aires). Acá la gente es un poquito adicta al café. Asimismo es racialmente bien diversa, y hay veces que uno se pregunta si no estará en algún lugar de Asia, pues la mayoría de los que caminan por las calles no son precisamente kiwis, sino asiáticos, y en menor medida algún que otro habitante de las islas del pacífico.También hay una fuerte presencia maorí. Dentro de las cosas más locas que ví, fue una colina frente a la playa donde vive una iwi (tribu) que vale millones de dólares, pero por cuestiones ancestrales los muchachos no la quieren vender.
Uno de los puntos débiles de Auckland es su pésimo transporte público. No es fácil para esta ciudad tener un transporte decente considerando lo desperdigada que es. La explicación que mis guias locales (otros uruguayos) supieron darme es que a los kiwis les gusta eso de tener su jardincito, la plantita, y los edificios son un concepto un tanto desconocido. Por eso, nadie vive en edificios y todo mundo en casita. Y así es como los suburbios, crecen y crecen. En Nueva Zelandia, ese estilo de vida, es por el momento sostenible, pero por cuanto tiempo es una verdadera incognita. Un maorí que trabaja en los buses, (que me contaba de todo mientras manejaba) me decía que la ciudad sigue creciendo y que las lineas no dan más, y que por supuesto la puntualidad inglesa, aqui en el sur, es un mito.
Como sea, y en comparación con Montevideo, es una ciudad que muestra más diversidad, más dinanismo. Ciertamente también es más segura, no hay miedo al caminar por las calles. También tiene menos caracter, no tiene ese que se yo… de Montevideo. Supongo debe ser la fibra latina. Es la ciudad de las velas, la ciudad de las vistas hermosas y los crateres que han dejado antiguos volcanes, y el contacto principal de los kiwis con el mundo. Kia Ora Bro! (Bienvenido Hermano)
Algunas fotos pueden ser vistas aqui.





Interesante perfil de la ciudad. Abrazo.