“Vivo en el borde del universo, como todo el mundo” dice una de las inscripciones del puerto de Wellington. Pertenece a un artista local . Y es verdad, como todo el mundo me ha tocado vivir en este universo cargado de maravillas, paradojas, pasión, dolor, amor, vida y muerte. Algunos círculos se cierran y otros se abren.
Perdonen lo esóterico. Es que me estoy despidiendo. Pensaba comentar sobre los libros que terminé de leer, y que aún se encuentran en bítácora. Pero llegó la hora. Estoy abandonando los mares del sur.
Ha sido un emprendimiento interesante. He conocido gente por medio de éste blog valiosa y con las cuales he formado estrecha amistad, aún sin vernos las caras. Una comunidad de intereses, ideas y aportes me han enriquecido de forma tal, que no puedo ponerlas por escrito. Experimentando, aprendiendo, elaborando ha sido como empecé un día a tratar de comprender este mundo de la blogósfera. Y es fascinante. Aquí me he enojado, he despotricado, he reconsiderado, he pensado pero por supuesto, he disfrutado. Todo se los debo a ustedes que leen y comentan. Algunos discrepan, otros comparten, y en líneas generales dentro de un marco de respeto por el otro. Por sobre todas las cosas, otros me han abierto mil ventanas para seguir aprendiendo. Para todos ustedes, muchas gracias por compartir su universo.
Durante estos este casi año y medio que comenzará a tener mares del sur he tratado de compartir con ustedes fragmentos de mis ideas, de mi realidad, de mi universo. Son fragmentos, porque yo tampoco los tengo del todo ordenados. No creo que nunca los pueda tener. A medida que veo la complejidad (y lo simple) del universo, me quedo más sin respuestas. Se ha dicho hasta el cansancio, pero bueno es saber, que no se sabe.
Dentro de mis obsesiones ha estado mi país y el país donde vivo. Pero a medida más profunda han estado las cuestiones políticas, ambientales y finalmente personales, que forman en realidad un todo. Hasta que cada uno de nosotros no logre a entenderse, al menos parcialmente a sí mismo, poco será lo que pueda hacer por el resto. Pero siempre es más fácil hablar de política o economía, porque en realidad, esas son “cosas” afuera de nosotros. Nosotros no tenemos nada que ver. Y el mundo va así, lleno de predicadores que predican y no hacen, de expertos que solo ven el árbol, pero no el bosque, de buscadores que no encuentran, y de niños, nuestra mejor esperanza.
No ha sido un emprendimiento profesional y evidentemente al ser solo en español he excluido a alguna gente. Tampoco ha sido un emprendimiento exhibicionista (ni anónimo) porque la verdad… me gusta mi privacidad. No ha sido de esos emprendimientos “jugados” y “revolucionarios”, porque todos sabemos donde terminan las revoluciones: donde empezaron. A modo de ejemplo (tal vez en términos históricos de lo más reciente) en medio de su lucha por cambiar la historia, los franceses derrocaron al antiguo rey para escasos años después, poner un emperador en su lugar. En el largo plazo algunos ideales perduran pero las formas en los que se llega a ellos, son ciertamente distintos. Igual, el post no va a discutir sobre filosofía de la historia. Es mi opinión y punto.
Ha sido lo que ha sido. Y como tal ha quedado plasmado en la red. Si alguien estaba esperando aquí el mega post de como resolver los problemas del Uruguay o el mundo, puede irse quedando muy tranquilo: nunca lo habrá. Porque quien lo haga cometerá la torpeza más obvia creer que sus lentes, son los de todo el mundo. Un error común que generalmente lleva la intolerancia e incomprensión,situaciones aún más comunes en nuestro mundo. Para algunos la vida es tan simple como un malo, un bueno, los ” buenos valores”, los “buenos” principios, los “únicos” principios, mercado o Estado, sin que puedan pensar más de 30 segundos en la posibilidad de que existan cosas distintas. Muchos de ellos incluso, ocupan posiciones de poder, lo que indica que hay algo en la evolución de nuestra especie que no es particularmente brillante. Al final resuenan las preguntas de otro habitante de estos mares ¿de donde venimos?,¿ quienes somos? y¿ hacia donde vamos…?
Provisional, sencillo, irónico, sanamente escéptico y esperanzado mares del sur zarpa a otras aguas. Son aguas que una vez conocí, que me fueron ajenas por mucho tiempo. Son aguas que deseo volver a explorar, mapear, conocer, disfrutar. Aguas donde algunas de mis gotas puedan sumar a cambios más que necesarios. No quiere decir que no volveré por estos lares, finalmente también es positivo explorar el pasado. Las patentes de corso otorgadas, no serán retiradas y espero encontrarlos en sus respectivas aguas, haciendo de las suyas. Es un hasta pronto y nuestras embarcaciones llamadas vidas, vuelvan a cruzarse, en este u otros mares.










